Deberá llegar la sangre al río cuando haya un cauce que regar, pues hasta entonces sólo conseguirán los entregados impregnar con su esfuerzo el esbozo de un camino marcado con el tocino de muchos cerdos.
O cómo se debe aguardar a que muchos hablen de algo trivial, pero interesante en potencia, y una vez hayan despojado a la cuestión de su cáscara insignificante, ahondar en lo que queda con afán y dedicación.
miércoles 1 de octubre de 2008
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