miércoles 29 de octubre de 2008

El tiempo maldito

-Mi olvido es solamente mío, Lucrecia. Poseo mi memoria y no la voy a vender como todos esos hijos de su madre. He decidido agotar todas las parcelas de mi mente: estoy convencido de que como yermos miserables conseguirán su máximo valor.
Así que, Lucrecia, nada de lo que me digas salvará ese trozo de tu vida que me pertenece. Adiós.

1 comentarios:

Esther dijo...

Mi olvido es solamente mío. Si pudiera decidir lo que quiero olvidar y eliminarlo con un "supr" lo haría. Eso, si no fuera tan sumamente egoísta.